10/04/2009
Vaya Semanita - Los placeres de una barbacoa
Analizamos los comentarios mas placenteros de los profesionales de la barbacoa.
Vaya Semanita - El Jonan y el campeonato de Play Station
Nuestro colega tiene que enfrentarse a alguien que sabe lo que se hace en el nuevo 'Need for Speed'...
Quién dice lo que no debe
Un hombre ya maduro contrató una secretaria. Era una mujer joven, ingeniosa, gentil y, sobre todo, muy hermosa.
Un día, mientras tomaba dictado, notó que su jefe tenía la bragueta abierta. Terminó el dictado y se dispuso a salir de la oficina cuando, antes de cerrar la puerta, dijo:
- Por cierto, señor, la puerta de su cuartel está abierta.
El hombre no entendió el comentario; no obstante, al poco rato se dio cuenta de que la cremallera de sus pantalones estaba abierta. Al hombre le hizo gracia la manera en la que su secretaria se había referido al pequeño incidente y decidió aprovechar la oportunidad para coquetear un poco, por lo que la llamó a su oficina:
- Dígame, señorita, cuando vio que la puerta de mi cuartel estaba abierta, ¿por casualidad no vio también a un soldado en posición de firme?
- Oh, no, señor! Lo único que vi fue un veterano de guerra sin fuerzas echado entre dos viejas mochilas de campaña.
Por qué despedí a mi secretaria
La mañana del día que cumplí 35 años no me sentía nada bien cuando me levanté.
Fui a desayunar sabiendo que mi esposa estaría contenta y me diría "Feliz cumpleaños" y quizás hasta hubiera un regalo para mí, pero ella ni siquiera me dio los buenos días.
Yo dije para mis adentros: bueno, quizás mis hijos se acuerden. Los niños vinieron a desayunar y no me dijeron ni una sola palabra.
Cuando fui a mi oficina me sentía totalmente deprimido y en el camino iba pensando:
Ni siquiera el perro se mostró agradecido. Vaya manera de celebrar mi cumpleaños. A mi familia le importo un rábano.
Al entrar en mi despacho, mi guapisima secretaria Lucía me dijo:Buenos días jefe y ¡Feliz cumpleaños!
Ahí empecé a sentirme un poco mejor. Al menos ella se acordaba de mí.
Después de innumerables reuniones y telefonazos, ya cerca de las dos de la tarde entró Lucía y me dijo:
¿Sabes?, hace un día precioso y además es tu cumpleaños, ¿Qué tal si vamos a comer?
Yo pensé que ésa era la mejor cosa que había oído en el día, así que nos fuimos y en vez de ir a comer al lugar acostumbrado, fuimos a un sitio mucho más tranquilo y discreto. Comimos y nos tomamos varias copas. La comida estuvo deliciosa y nos divertimos bastante.
De regreso a la oficina, ella dijo:
¿Por qué desperdiciar este ambiente? No volvamos a la oficina, Te invito a mi casa donde te puedes tomar la penúltima copa o lo que quieras.
Una vez en su apartamento puso música suave (por cierto, una de mis piezas preferidas), la luz tenue y me dijo de la manera más prometedora:
¡Si no te molesta, voy al dormitorio a cambiarme y a ponerme algo más cómodo. Ahora regreso...
Yo la dejé ir, pues la situación no me molestaba en absoluto. Ella entró en su habitación cerrando la puerta a su paso y a los seis minutos regresó con un gran pastel de cumpleaños, seguida de... mi esposa, mis hijos, y algunos empleados de la oficina, todos ellos cantando:
¡¡Feliz cumpleaños querido!!... Y allí estaba yo, desnudo en el salón, sólo con los calcetines puestos.
¿No la habrías despedido tu también?
Fui a desayunar sabiendo que mi esposa estaría contenta y me diría "Feliz cumpleaños" y quizás hasta hubiera un regalo para mí, pero ella ni siquiera me dio los buenos días.
Yo dije para mis adentros: bueno, quizás mis hijos se acuerden. Los niños vinieron a desayunar y no me dijeron ni una sola palabra.
Cuando fui a mi oficina me sentía totalmente deprimido y en el camino iba pensando:
Ni siquiera el perro se mostró agradecido. Vaya manera de celebrar mi cumpleaños. A mi familia le importo un rábano.
Al entrar en mi despacho, mi guapisima secretaria Lucía me dijo:Buenos días jefe y ¡Feliz cumpleaños!
Ahí empecé a sentirme un poco mejor. Al menos ella se acordaba de mí.
Después de innumerables reuniones y telefonazos, ya cerca de las dos de la tarde entró Lucía y me dijo:
¿Sabes?, hace un día precioso y además es tu cumpleaños, ¿Qué tal si vamos a comer?
Yo pensé que ésa era la mejor cosa que había oído en el día, así que nos fuimos y en vez de ir a comer al lugar acostumbrado, fuimos a un sitio mucho más tranquilo y discreto. Comimos y nos tomamos varias copas. La comida estuvo deliciosa y nos divertimos bastante.
De regreso a la oficina, ella dijo:
¿Por qué desperdiciar este ambiente? No volvamos a la oficina, Te invito a mi casa donde te puedes tomar la penúltima copa o lo que quieras.
Una vez en su apartamento puso música suave (por cierto, una de mis piezas preferidas), la luz tenue y me dijo de la manera más prometedora:
¡Si no te molesta, voy al dormitorio a cambiarme y a ponerme algo más cómodo. Ahora regreso...
Yo la dejé ir, pues la situación no me molestaba en absoluto. Ella entró en su habitación cerrando la puerta a su paso y a los seis minutos regresó con un gran pastel de cumpleaños, seguida de... mi esposa, mis hijos, y algunos empleados de la oficina, todos ellos cantando:
¡¡Feliz cumpleaños querido!!... Y allí estaba yo, desnudo en el salón, sólo con los calcetines puestos.
¿No la habrías despedido tu también?
Mama, mama
- ¡Mamá, mamá! ¿Qué hace papá corriendo a toda velocidad?
- ¡Calla, idiota, y trae mas cartuchos!
- ¡Mamá, mamá! ¡En el colegio me llaman egoísta!
- ¡Pues diles que mierda pa' ellos!
- ¡No, pa' mi, pa' mi!!
- ¡Mamá, mamá! ¿Queda más sopa de tomate?
- Todavía no, hijo, ya sabes que sólo la tenemos una vez al mes.
- ¡Mamá, mamá! ¡La señorita no me ha enseñado nada!
- ¡Pero cómo! ¡Eso sí no puede ser! ¿Cómo es que hoy no te ha enseñado nada?
- ¡Porque hoy vino con pantalones!
- ¡Mamá, mamá! ¿Cómo es que tú eres blanca, mi papá es negro y yo soy de piel amarilla?
- ¡Ay, hijito...! Si supieras qué fiesta hubo aquel día... ¡Deberías alegrarte de no ladrar!
- ¡Mamá, mamá! ¡Estoy embarazada!
- Pero niña ¿No tomaste medidas?
- Claro mamá ¡Me quedé con la mas grande!
- ¡Mamá, mamá! ¿Los corazones tienen piernas?
- No hija, que cosas tienes...
- Entonces ¿Por qué papá le dice a la criada ábrete de piernas corazón?
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